Renuncié y fundé VBI.
Trabajaba en una financiera. Participé de una migración de software y del motor de decisión de la empresa, y ahí me di cuenta de a qué me quería dedicar: ayudar a PyMEs a digitalizar y automatizar sus procesos. Sentía que había llegado a un techo. Renuncié joven, sin dimensionar todo el riesgo, y fundé VBI. Fue una de las mejores decisiones de mi vida.








